Futura Sessions con Tabaré Rivero
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10 de agosto de 2026
Futura Sessions

Futura Sessions con Tabaré Rivero

Tabaré Rivero pasó por Futura Sessions y recorrió una trayectoria atravesada por la música, el teatro, el humor y, sobre todo, una permanente búsqueda de libertad. Desde sus experiencias teatrales durante la dictadura hasta la creación de La Tabaré, el artista habló sobre sus influencias, su vínculo con el público, la poesía, la familia y el futuro de la música. La entrevista, conducida por Piero Di Mateo, comenzó con una referencia a la reciente muerte del Indio Solari. Rivero destacó que, más que su muerte, lo marcó la vida del músico argentino y su postura frente al rock. Recordó cómo Los Redondos, Luca Prodan y otras figuras del rock argentino le devolvieron el respeto por una música que en determinado momento sentía que ya no lo representaba. Para Rivero, aquella actitud combativa y alejada del sistema de las superestrellas tuvo una influencia importante. Incluso relacionó esa postura con una idea que también estuvo presente en sus primeros años: no venderse ni transar. Con su habitual humor, resumió aquella posición con una frase: “Yo Tabaré no me vendo porque nadie me compra”. Teatro, dictadura y el regreso de la música Antes de consolidarse como músico, Rivero tuvo una fuerte formación teatral. En los años 70 trabajó junto a su padre, Mario Rivero, actor y escritor de sus propios espectáculos, y recuerda esa etapa como fundamental para su aprendizaje artístico. Su padre había llegado a realizar grandes espectáculos teatrales, entre ellos una versión de Juan Moreira que, según recordó, llegó a llenar el Estadio Centenario. La dictadura también modificó el recorrido artístico de Rivero. Había tenido bandas anteriormente, incluso junto a Luis Trochón, pero decidió alejarse de la música porque sentía que no podía decir lo que quería. El teatro le permitió encontrar otra forma de comunicación a través de los textos y los autores clásicos. “Cuando terminó la dictadura, armé la banda, enchufé todo volumen y salí a gritar cosas con todas las ganas”, recordó. Su formación incluyó el Teatro de la Universidad, la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD) y posteriormente la Escuela del Teatro Circular. También recordó una experiencia especialmente significativa en 1983, cuando propuso a sus compañeros de la EMAD salir a hacer teatro callejero frente a la Feria Tristán Narvaja. Aquellas presentaciones utilizaban textos del teatro español y lograban reunir a una gran cantidad de personas. En un contexto todavía marcado por la dictadura, Rivero recordó que la gente necesitaba encontrarse, reírse y compartir. En una de las funciones fueron rodeados por militares, aunque pudieron continuar porque no pronunciaban explícitamente las palabras prohibidas: el mensaje estaba en aquello que lograban transmitir entre líneas. El nacimiento de La Tabaré En 1985 llegó el momento decisivo. Rivero participaba del Teatro del Carro, frente al Teatro Circular, cuando músicos y amigos como Ricky Musso, Javier Silvera y Álvaro Pintos lo alentaron a tocar sus propias canciones. Rivero no estaba convencido. Sentía vergüenza, pensaba que desafinaba y que no tocaba bien la guitarra. Pero terminó arriba del escenario. Cantó una canción y el público reaccionó con risas. Después le pidieron otra. La experiencia terminó desembocando en la formación de la banda. La idea inicial era realizar apenas tres o cuatro funciones para amigos, compañeros de teatro y conocidos. Sin embargo, las entradas se agotaron rápidamente y terminaron realizando seis funciones. Al año siguiente repitieron la experiencia y Rivero comenzó a pedir licencia en el Teatro Circular para dedicarse a la música. Finalmente, aquella licencia se convirtió en una despedida definitiva del teatro, aunque Rivero mantiene un profundo vínculo afectivo con el Circular, al que define como su “cuna”. La libertad como principio artístico A lo largo de la entrevista, Rivero identificó la libertad como uno de los conceptos centrales de toda su trayectoria. La experiencia de la dictadura, explicó, tuvo un fuerte impacto emocional y generó una necesidad permanente de expresarse, salir, gritar y romper con las restricciones. También definió su forma de pensar como la de un “anarquista innato”, entendiendo el anarquismo como una búsqueda de libertad individual y no como una actitud destructiva. Para él, esa libertad implica permitir que cada persona haga lo que quiera mientras no perjudique al otro y tratar de avanzar hacia un ideal que probablemente nunca llegue a alcanzarse por completo. Ese principio también aparece en la manera en que funciona La Tabaré. Rivero explicó que la banda intenta trabajar como una cooperativa, con igualdad entre sus integrantes. Él compone las letras y las músicas, pero deja que los músicos desarrollen los arreglos y aporten sus propias ideas. Su método de composición parte muchas veces de la guitarra. Graba una idea y luego la lleva al ensayo, donde los músicos comienzan a trabajar sobre ella. Rivero disfruta especialmente de ese intercambio y de la posibilidad de que cada integrante aporte desde su propia personalidad y lenguaje musical. Del rock al acústico: una relación cambiante con el público La relación con el público también atravesó distintas etapas. La Tabaré tuvo una fuerte convocatoria durante los años 80 y 90, pero Rivero recordó un quiebre alrededor de Sopita de Gansos, el disco acústico producido por Fernando Cabrera. Parte del público esperaba que la banda continuara haciendo exclusivamente rock, pero Rivero eligió seguir aquello que sentía necesario hacer. Su relación con el pogo también cambió con el tiempo. Al comienzo le preocupaba que la intensidad del público impidiera escuchar las letras. Después comprendió que aquella energía también era una respuesta a lo que él mismo transmitía desde el escenario. Con Sopita de Gansos decidió sentarse y tocar acústicamente para recuperar otra dimensión de sus canciones: la escucha y la búsqueda poética. Rivero bromeó con su deseo de ser considerado algún día el mejor poeta del rock uruguayo y, fiel a su humor, aseguró que por ahora prefiere definirse como un “texticulador”. Teatro y música, dos caminos que continúan juntos La relación entre música y teatro nunca desapareció. Rivero recordó diferentes espectáculos que combinaron ambos lenguajes y explicó que actualmente trabaja en un nuevo proyecto paralelo, todavía en proceso, al que probablemente llamará La Cabaret. La idea vuelve a reunir música y teatro y eventualmente podría incorporar poetas, actores o bailarines. Para Rivero, el arte funciona precisamente a partir de esas posibilidades de mezcla. “Me gusta mucho el arte en general”, resumió durante la entrevista. Al mismo tiempo, contó que tiene un disco prácticamente terminado, que incluye un tema de 20 minutos y que todavía enfrenta dificultades para completar el proyecto con la banda. También explicó que, después de jubilarse, busca dedicar más tiempo a la música y mantenerse activo artísticamente. Urutopías y la necesidad de mantener la esperanza En el tramo final de la conversación apareció otro concepto que atraviesa su presente: la esperanza. Rivero señaló que siempre tuvo esperanza, aunque en Urutopías sintió particularmente la necesidad de expresarla. Observa una juventud que conserva deseos de cambiar las cosas aun en medio de un mundo que percibe cada vez más desbordado. También habló de la tecnología y de su preocupación frente a una sociedad cada vez más atravesada por las máquinas. Sin embargo, no planteó una mirada nostálgica: para él, el pasado no fue necesariamente mejor y la historia siempre estuvo marcada por transformaciones. Su expectativa está puesta en que, tarde o temprano, las personas recuperen una dimensión más humana de los vínculos y de la vida. Y esa esperanza también alcanza a la música y al arte: Rivero sostiene que mientras exista gente capaz de prestar atención, cuestionar y buscar nuevas formas de expresión, todavía hay posibilidades de cambio. Con esa mirada, Tabaré Rivero continúa componiendo, preparando nuevos proyectos y manteniendo viva una trayectoria en la que música y teatro conviven con una misma idea de fondo: la libertad como forma de creación y la necesidad de seguir avanzando.