FUTURA SESSIONS CON GUILLERMO PELUFFO
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1 de septiembre de 2026
Futura Sessions

FUTURA SESSIONS CON GUILLERMO PELUFFO

El cantante de Trotsky Vengarán pasó por Futura Sessions para hablar de Videoclub, el nuevo álbum de la banda, de los 50 años del punk y de una forma de trabajar que reivindica el cuidado artesanal frente a la lógica de la inmediatez. Guille Pelufo atraviesa el particular momento que llega después de terminar un disco: la sensación de vacío que queda cuando un proceso de trabajo intenso finalmente concluye. En su caso, acaba de cerrar Videoclub, el nuevo álbum de Trotsky Vengarán, y la banda ya entregó los materiales para la fabricación del vinilo. “Es como que para mí el disco se terminó hace dos días”, contó Pelufo durante una nueva edición de Futura Sessions, donde repasó el proceso creativo del álbum, sus referencias musicales y el vínculo de Trotsky Vengarán con el punk. 50 años del punk y una influencia que sigue viva La conversación tuvo como uno de sus ejes los 50 años del punk. Para Pelufo, se trata de un fenómeno cuya importancia no terminó en los años 70, sino que continuó transformándose y generando nuevas lecturas. El músico recordó que conoció aquella música siendo adolescente, a través de cassettes que circulaban entre amigos y familiares, y que con el paso del tiempo empezó a comprender que detrás de lo que inicialmente parecía simple había numerosas decisiones artísticas. “Hay otros grandes músicos que eligieron la simpleza”, explicó, al diferenciar entre las limitaciones técnicas y la decisión consciente de construir una obra a partir de pocos elementos. Esa mirada también modificó su percepción sobre bandas fundamentales del movimiento. La experiencia de ver a The Damned en vivo, por ejemplo, le permitió comprobar que aquellos músicos podían tocar mucho más que aquello que eligieron convertir en su identidad artística. Para Pelufo, esa capacidad de elección es una de las claves para comprender el punk y sus consecuencias posteriores: la música abrió una puerta que luego desembocó en el post-punk, el new wave y buena parte del rock de los años 80 y 90. Los Ramones, una matriz cultural Si existe una referencia que permanece especialmente presente en Trotsky Vengarán son Los Ramones. Pelufo recordó que la banda uruguaya compartió escenario con ellos en el Palacio Peñarol en 1994, cuando Trotsky acababa de editar su primer álbum. Después de la salida del guitarrista y compositor Nacho Wash, el grupo decidió profundizar una orientación sonora vinculada a Los Ramones y Los Cramps. Sin embargo, el cantante establece una diferencia entre influencia y copia. “Los Ramones son una fuerza iniciática que no se apaga”, sostuvo. Pero Trotsky Vengarán no se considera una banda ramonera: reconoce esa influencia como una matriz cultural, aunque entiende que una cosa es rendir homenaje a una banda y otra asumir todos sus códigos estéticos y musicales. Esa relación con la tradición también aparece en Videoclub. El disco incorpora elementos que exceden la fórmula más estrictamente punk y demuestra que las influencias pueden convivir con nuevas búsquedas. Videoclub: mirar la vida moderna desde el barrio El primer adelanto del álbum fue “Barrio”, una canción que Pelufo definió como un cambio de frente respecto al disco anterior de la banda. La canción aborda la vida contemporánea en los barrios y la sensación de seguridad que puede producir una ciudad iluminada, aun cuando detrás de esa apariencia existen problemas cada vez más complejos. Según explicó, el disco anterior, compuesto después de la pandemia, tenía una mirada más luminosa y esperanzada. Videoclub propone otro estado de ánimo. La estrategia de lanzamiento también fue diferente. La banda decidió publicar los temas progresivamente, convirtiendo cada canción en una oportunidad para presentar y defender el álbum. Pelufo explicó que las plataformas digitales cambiaron la forma tradicional de presentar los discos: hoy el público recibe fundamentalmente canciones nuevas y no necesariamente álbumes completos. El resultado es un disco que conserva la identidad de Trotsky Vengarán pero incorpora una búsqueda sonora más amplia. Volver al trabajo artesanal Uno de los aspectos centrales del proceso de Videoclub fue la decisión de recuperar una manera más artesanal de trabajar. En una época atravesada por herramientas digitales y por el desarrollo de la inteligencia artificial, la banda decidió hacer buena parte del trabajo visual a mano y cuidar cada detalle. Para Pelufo, las herramientas no son neutrales: también modifican los procesos creativos. La misma filosofía trasladaron a la grabación. La banda buscó recuperar una lógica de “vieja escuela”: tocar de la mejor manera posible antes de depender de la edición posterior, confiar en el oído y dedicar tiempo a encontrar la toma adecuada. “Quiero estar convencido que esta es la mejor manera que tengo de tocar estos tres acordes en secuencia”, explicó al describir ese método de trabajo. Mariano Martínez y un disco trabajado como banda El proceso de producción tuvo un papel determinante de Mariano Martínez, quien inicialmente había sido convocado para trabajar en una o dos canciones y terminó involucrándose en seis. Su participación incluyó guitarras, teclados, ukelele y otros arreglos. Según Pelufo, muchas de esas intervenciones modificaron profundamente canciones que la banda consideraba prácticamente terminadas. El álbum comienza con “Mejor que nunca”, una canción que, por su contundencia, terminó funcionando también como una declaración de principios. Pelufo destacó especialmente el trabajo de batería y la sonoridad lograda en el comienzo del disco. La participación de Martínez se complementó con la experiencia de Álvaro Villagra en la grabación y mezcla, además del trabajo de otros músicos y técnicos que fueron sumándose al proyecto. El rock que se niega a desaparecer Para Pelufo, el rock atravesó distintas etapas en las que fue declarado muerto, desplazado por nuevas tendencias o convertido en una música asociada exclusivamente al pasado. Sin embargo, sostiene que en los últimos años ocurrió algo parecido a una reacción inesperada: el rock volvió a encontrar espacios y nuevas generaciones. Su explicación tiene el tono provocador que atraviesa buena parte de la conversación: “El rock and roll hizo un poco eso. Todos los que declararon la muerte del rock and roll, no sé cómo lo logra, pero se da vuelta y empieza a aniquilar otra vez a todos los profetas que dijeron que esto se acababa”. En Videoclub, Trotsky Vengarán vuelve justamente sobre esa historia, pero sin quedarse atrapado en ella. Los Ramones, el punk y las bandas que marcaron su formación aparecen como parte de una identidad que sigue viva, mientras la banda intenta encontrar nuevas formas de decir y de sonar. El resultado es un álbum que mira hacia atrás para reconocer de dónde viene, pero que también busca demostrar que todavía hay canciones nuevas por hacer.