Futura Sessions con Bárbara Jorcin
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10 de agosto de 2026
Futura Sessions

Futura Sessions con Bárbara Jorcin

La artista uruguaya festejará una década desde su primer show con un espectáculo en Sala Zitarrosa, donde repasará canciones de sus tres discos junto a unos 30 músicos e invitados especiales. Bárbara Jorín cumple diez años desde aquella primera vez en que se subió a un escenario para mostrar sus propias canciones. Para celebrarlo, prepara un espectáculo que tendrá lugar el 12 de septiembre en Sala Zitarrosa, con alrededor de 30 músicos en escena, invitados especiales y canciones de las distintas etapas de su carrera. La fecha tiene un significado particular para la artista. Aunque su primer disco, Índigo, fue publicado en 2018 y los diez años de ese lanzamiento se cumplirían en 2028, Jorín decidió tomar como referencia otro momento que considera todavía más importante: la primera vez que presentó sus canciones en vivo. “Este es mi primer show y voy a mostrar mis canciones por primera vez”, fue la decisión que, diez años atrás, marcó el comienzo de su recorrido como artista. De tocar para cinco personas a preparar su show más grande El primer concierto de Jorín ocurrió en Buenos Aires, mientras estudiaba en la Escuela de Música Contemporánea. Allí abría los shows de su profesora de piano, la colombiana Tatiana Castro Mejía, vinculados al free jazz y a la improvisación. En aquella primera presentación tocó apenas tres o cuatro canciones propias. La audiencia fue de cinco personas. La experiencia, lejos de desanimarla, se transformó en una de las grandes lecciones de sus comienzos. Jorín tenía alrededor de 20 años y esperaba que su carrera avanzara de otra manera. Aquella noche entendió que para un artista independiente el camino implica construir progresivamente un público y aceptar que la cantidad de espectadores puede fluctuar. “Fue una cachetada de realidad”, resumió al recordar aquel momento. Diez años después, el contraste es significativo. El show que prepara en Sala Zitarrosa será el más grande de su carrera. La sala tiene una capacidad aproximada de 500 personas y el espectáculo reunirá a unos 30 músicos. La propia Jorín piensa en aquel primer grupo de cinco espectadores y fantasea con volver a encontrarlos para agradecerles y entregarles algún reconocimiento. Una carrera construida paso a paso Jorín lleva un registro detallado de sus presentaciones y actualmente contabiliza 93 shows en vivo con su proyecto. Después de aquellos primeros conciertos en Buenos Aires, comenzó a presentarse también en Montevideo. En 2016 empezó a tocar con mayor frecuencia en pequeños bares y espacios vinculados a la comunidad de estudiantes de música. Su primer show en Uruguay fue dentro de unas sesiones acústicas llamadas A pata suelta. Al año siguiente llegó una etapa especialmente intensa: durante 2017 realizó 20 presentaciones entre Buenos Aires y Montevideo. Ese proceso desembocó en la publicación de Índigo en 2018. Antes del disco, uno de los primeros momentos de mayor repercusión había sido el videoclip de “Lo mismo de nuevo”, realizado junto a un amigo con una cámara en mano y filmado incluso dentro de un supermercado. La canción alcanzó una importante cantidad de reproducciones y comenzó a generar nuevos seguidores en redes sociales. La respuesta también llegó desde distintos puntos de Uruguay, con mensajes de personas de lugares como Tarariras y Colonia. Cuando finalmente presentó Índigo en la Sala Hugo Balzo, la expectativa volvió a ponerla frente a una situación que contrastaba con sus primeros shows: había elegido una sala para 170 personas, pero 50 espectadores quedaron afuera. “Índigo” y el comienzo discográfico El primer disco de Jorín fue producido y grabado en Buenos Aires a partir de las canciones que había compuesto durante sus primeros años. El álbum tiene un perfil principalmente acústico y minimalista, con el piano y la voz como elementos centrales. La artista lo define como un trabajo musicalmente particular, con cambios de tempo y tonalidad. Uno de sus momentos más significativos fue la participación de Ruben Rada en “Acá estoy”. Jorín le acercó la canción a través del bajista Nacho Mateu y Rada aceptó grabar la percusión. El músico también puso a disposición su estudio para la grabación. Otra de las canciones centrales de Índigo es justamente “Lo mismo de nuevo”, inspirada en un viaje que Jorín realizó con su familia y en experiencias vinculadas a ciudades como Ámsterdam, París y Londres. La canción nació en parte de esas experiencias y de su relación con la arquitectura y la música. Incluso durante aquel viaje encontró en París una peluquería que tenía un piano y pudo mostrarle la canción al músico que trabajaba allí. La llegada a ET y los Problems En 2020 se produjo otro cambio importante en su trayectoria: Jorín pasó a formar parte de ET y los Problems. Su incorporación surgió de manera inesperada. Había conocido a Ernesto a partir de un encuentro casual y, después de participar como invitada en algunas presentaciones, recibió la propuesta de integrarse a la banda. La llegada significó un desafío importante porque implicaba ingresar a una dinámica completamente diferente a la de su carrera solista. Hasta entonces, Jorín había trabajado de manera muy individual. Pasó entonces a formar parte de un grupo, con otras personas, otros instrumentos y una lógica musical distinta. Durante la pandemia tuvo además tiempo para trabajar sobre las canciones de la banda y adaptar su participación incorporando el teclado a temas que originalmente no lo tenían. Para ella, la experiencia significó aprender a formar parte de un proyecto colectivo y entender que no siempre se trata de hacer las cosas según la propia manera. En ese proceso también encontró un nuevo espacio creativo. En una de las canciones, “En la Luna”, realizó el arreglo de piano a partir de la composición armónica de Ernesto. Jorín destaca especialmente esa dinámica colaborativa: los músicos no se limitan a reproducir partes cerradas, sino que participan en las decisiones instrumentales y tienen espacio para aportar durante los ensayos y los shows. Tres discos y una evolución artística Paralelamente a su participación en ET y los Problems, Jorín continuó desarrollando su carrera solista. En 2021 publicó “Si canto es porque puedo”, un disco producido junto a Franco Polimeni durante la pandemia. La artista reconoce que fue un período difícil para la difusión del álbum, pero mantiene un vínculo especial con ese trabajo. El disco tiene un tono particularmente oscuro y fue realizado en un contexto marcado por el aislamiento. Entre las canciones del álbum aparece una versión de “Corriente alterna”, de Leo Maslíah, realizada junto a Polimeni. Jorín explica que llevaron la canción hacia una propuesta musical todavía más compleja, acelerando el tempo y modificando las tonalidades hasta generar una versión con siete escalas. Su admiración por Maslíah ocupa un lugar importante en su relación con la música. La artista cuenta que durante sus años en Buenos Aires escuchaba con frecuencia sus canciones y cuentos. En 2024 llegó su tercer disco, “Corazón de Metal”, un trabajo que define como su mejor producción hasta el momento y como su primer álbum conceptual. El disco fue desarrollado de manera colectiva, con la participación de varios productores y músicos. También incluyó nuevas versiones de canciones anteriores y le permitió recibir un reconocimiento en los Premios Graffiti. Para Jorín, el premio es bienvenido como reconocimiento y también como una herramienta que puede abrir puertas, aunque cuestiona la idea de establecer una competencia entre músicas y artistas con propuestas muy diferentes. El vivo como una experiencia irrepetible Esa evolución desemboca ahora en el espectáculo de septiembre. Jorín no quiere que sea simplemente una presentación retrospectiva. La intención es recorrer canciones de sus diferentes discos y recuperar también a varios de los músicos que participaron en el proyecto a lo largo de estos diez años. El espectáculo contará con alrededor de 30 músicos en escena. La artista destaca especialmente la dimensión del vivo y la posibilidad de que las canciones cambien en cada presentación. Sus arreglos no son completamente cerrados y los músicos tienen libertad para introducir modificaciones e improvisaciones. Esa dinámica está vinculada también a su formación y a aquella primera experiencia con el free jazz en Buenos Aires. Para Jorín, cada show tiene que ser diferente. “No me interesa para nada tocar sola en este momento”, explica. Lo que busca es compartir el escenario y generar una experiencia que no pueda reproducirse de la misma manera en otro lugar. Diez años después La celebración del 12 de septiembre tiene entonces un significado más amplio que el aniversario de una carrera discográfica. Jorín eligió festejar los diez años de su primer show, aquel concierto de Buenos Aires al que asistieron cinco personas y que terminó convirtiéndose en una de las primeras grandes lecciones de su recorrido como artista independiente. Hoy, con tres discos publicados, 93 shows registrados y un proyecto que reúne a decenas de músicos, aquella escena inicial adquiere otra dimensión. El espectáculo de Sala Zitarrosa será, además, un homenaje al propio hecho de tocar en vivo y a la música como experiencia compartida. Bárbara Jorín se presentará el 12 de septiembre en Sala Zitarrosa, acompañada por unos 30 músicos e invitados especiales, para recorrer las canciones de sus tres discos y celebrar diez años desde aquella primera vez en que decidió subir a un escenario para mostrar sus propias canciones.